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Nuestra experiencia nos enseña que
muchas de las dificultades que impiden el desarrollo emocional,
cognitivo, o motor del niño o del adolescente, están
íntimamente relacionadas entre sí, y pueden afectar a su
comportamiento, su autoestima, su interacción con la familia o
el entorno, y su funcionamiento intelectual o su salud.
Por eso, la atención que prestamos
parte de una evaluación global, y se adapta la a las necesidades
específicas de cada niño, teniendo la posibilidad de trabajar
simultáneamente desde todas las variables que inciden en un
problema o dificultad. |